Seleccionar página

Cuando la vida te enfrenta a un ictus, las personas valoramos aquellas cuestiones que hasta entonces hacíamos con total libertad sin darles la importancia debida. Aspectos normalizados como pasear en bici o conducir son algunas de las demandas, con ansias por recuperar, más habituales a los profesionales que trabajan en recursos de rehabilitación neurológica.

La lesión cerebral puede cambiar su forma de hacer las cosas, especialmente su capacidad para conducir con total control y seguridad, afectando a la visión, manejo del volante o capacidad de reacción con la seguridad y el control que está actividad requiere, por las vidas puestas en riesgo, peatones y la propia, del conductor.

¿Puedo volver a conducir?

No hay una respuesta sencilla, pero ahora hay muchos recursos disponibles, con las clínicas especializadas en rehabilitación del daño cerebral, para ayudar a tomar una decisión informada y responsable, como Neuron

Algunos déficits son no reconocidos y por ello, la valoración del neurólogo será fundamental para que ese deseo, tan comprensible, se materialice y es que, se debe velar la integridad de las personas porque cualquier descuidado puede ser una terrible desgracia.

Previo a este dictamen médico, es momento de conseguir volver a recuperar esas funcionalidades pérdidas, físicas, cognitivas o emocionales, que tendrán una implicación significativa para volver a ponerse frente al volante y al vertiginoso ritmo de las calles, entendiendo las diversas señales de tráfico.

Un plazo para recuperar el carnet

A grandes rasgos, con salvedades que tendrás que aceptar, en los casos de los pacientes con accidentes isquémicos transitorios, tienen que pasar al menos seis meses para volver a conducir y con En ictus isquémicos, el periodo sin conducir es de al menos 12 meses. Si existieran episodios de epilepsia devenida del accidente cerebrovascular tendrá que consultarlo con su médico de referencia.

Profesionales que pueden ayudarte

Profesionales como los terapeutas ocupacionales y los que trabajan en el área de neuropsicología son de gran ayuda para este propósito, existen multitud de clínicas con terapeutas especialistas esperando a ayudaros.

Además, existen autoescuelas donde poder en práctica, ahora sí, en entorno real las destrezas requeridas para esta actividad y pasar con éxito el examen para renovar el carnet de conducción.

Como sucede en muchos casos, será necesario aplicar en el vehículo algunas modificaciones que ofrece el mercado para estas personas con daño cerebral. Si se dan todos requisitos, es bueno que sepa que es el momento, que, a través de su ayuntamiento o bien haciendo el trámite de manera telemática, solicite la tarjeta de aparcamiento para personas con movilidad reducida.

Aceptación de la realidad

Si no fuese posible, por recomendación médica y responsabilidad ciudadana es bueno que acepte que su condición de discapacidad es de demasiado riesgo para volver a conducir como lo hacía previamente al ictus.

Si vives en ciudades grandes o medianas, con transporte público accesible, tienes una situación privilegiada que los pacientes con daño cerebral del mundo rural no pueden disfrutar. Estas personas tendrán que recurrir al apoyo familiar o la de algún amigo o vecino para llegar a su destino.

Dependiendo de la gravedad del ictus y sus secuelas, las personas pueden volver a conducir tras el periodo de recuperación, y ardua rehabilitación. No tengas prisa, cada persona responde de manera diferente. Si es posible se logrará y si no, es momento de aceptar el apoyo de los demás.

Francisco Olavarría Ramos.

Clínicas Neuron

Sé parte del cambio! comparte en redes: