Trombosis y Efectos Secundarios de las Vacunas COVID-19
La retirada del mercado de la vacuna Covid de AstraZeneca aludiendo a un excedente de vacunas reabrió el debate sobre los efectos secundarios de las vacunas contra el COVID-19. Esta decisión llega poco después de que pacientes en el Reino Unido, que sufrieron trombos tras recibir la vacuna, impulsaran una demanda colectiva. AstraZeneca admitió ante los tribunales que su vacuna puede causar un raro efecto secundario, el síndrome de trombosis con trombocitopenia (STT), con una incidencia de un caso por cada 10.000 pacientes.
Aunque la Comisión Europea señaló que la retirada de medicamentos por falta de demanda no es infrecuente, la polémica persiste. El síndrome de trombosis con trombocitopenia, una reacción adversa «muy rara» ya descrita en la ficha técnica de Vaxzevria (AstraZeneca) desde 2021, se detectó durante la fase de farmacovigilancia. Esta condición incluía trombosis venosas, como trombosis de los senos venosos cerebrales y trombosis arterial.
Otros efectos secundarios de Vaxzevria, aunque menos graves, incluían cefaleas, náuseas, fatiga, febrícula, dolor en el área de la inyección y trombocitopenia transitoria leve. Menos frecuentemente, causaba vómitos, fiebre o diarrea. En casos muy raros, la vacuna provocaba el síndrome de Guillain-Barré y otros trastornos neurológicos.
La vacunación en España siguió estrictos controles de seguridad y fue catalogada con el «triángulo negro» de la Unión Europea, lo que exige un seguimiento adicional de posibles reacciones adversas. Este seguimiento no implica que el medicamento sea menos seguro, sino que se prioriza su evaluación continua.
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Disminución de Infartos e Ictus tras la Vacunación COVID-19
Un estudio reciente publicado en la revista Nature Communications revela una disminución en la incidencia de infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares tras la vacunación contra el COVID-19. La investigación, liderada por las universidades de Cambridge, Bristol y Edimburgo, analizó datos de 46 millones de adultos en Inglaterra entre diciembre de 2020 y enero de 2022.
Los resultados muestran que la incidencia de trombosis arteriales disminuyó hasta un 10 % entre las 13 y 24 semanas posteriores a la primera dosis de la vacuna. Tras la segunda dosis, la incidencia fue hasta un 27 % menor con la vacuna de AstraZeneca y un 20 % menor con la de Pfizer/BioNTech. Esta reducción se explica porque la enfermedad grave por COVID-19 aumenta la carga inflamatoria y el riesgo cardiovascular, mientras que la vacunación reduce estos riesgos.
El estudio también señala que la incidencia de trombosis venosas, como la embolia pulmonar y la trombosis venosa profunda, siguió un patrón similar. La investigación respalda la eficacia del programa de vacunación contra el COVID-19, demostrando que no solo protege contra la enfermedad grave, sino que también reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Conclusión
A pesar de los raros casos de trombosis asociados a la vacuna de AstraZeneca, los beneficios de la vacunación masiva en la prevención del COVID-19 severo son significativos. Además, la vacunación ha demostrado tener beneficios adicionales, como la reducción de infartos de miocardio e ictus, subrayando la importancia de las campañas de inmunización como una herramienta crucial para la salud pública.
Si quiere acceder al texto de la revista Nature, lo hemos traducido AQUÍ.
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