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Introducción: Entendiendo el Riesgo de un Segundo Ictus

¿Puedo sufrir un segundo ictus? Datos, rehabilitación y algún consejo: Tras un daño cerebral, las personas afectadas y sus familias, además de enfrentarse a las secuelas y el duelo de la nueva situación de discapacidad, existe una preocupación, con ansiedad asociada, que surge de la posibilidad de repetirse este traumático evento. Pero antes de abordar este temor, vayamos por paso por paso, sin anticipar futuribles.

La Importancia de la Prevención y Reconocimiento Temprano

Todos los que conocemos, por experiencia personal o profesional, sabemos que la prevención es clave, y para ello, es urgente y prioritario, que la sociedad sepa reconocer los síntomas, porque una intervención rápida, mejora el pronóstico de la enfermedad y la recurrencia del ictus.

Estos síntomas o alertas son múltiples, desde entumecimiento o debilidad repentina de la cara, el brazo o la pierna, especialmente en un lado del cuerpo; confusión repentina, dificultad para hablar o comprender; problemas repentinos de visión; mareos, pérdida de equilibrio y coordinación o dolor de cabeza intenso y repentino sin causa conocida. Sea cual sea la manifestación, las personas, sean familiares, amigos o desconocidos, deberán llevarlos al hospital más cercano, por sus propios medios o en ambulancia medicalizada para ser intervenidos tan pronto como sea posible.

Rehabilitación y Cambio de Hábitos Post-Ictus

Dicho esto, la siguiente etapa, después de estabilizar la situación clínica del paciente, tras el alta hospitalaria, empieza un periodo indefinido de rehabilitación para recuperar las funcionalidades perdidas, además y no menos importante, el cambio de hábitos. Empieza un periodo de mucho trabajo con los profesionales de la neurorrehabilitación.

Factores Controlables para Prevenir un Segundo Ictus

Entre los factores controlables para que no suceda de nuevo un ictus, están:

  • Hipertensión
  • Colesterol alto
  • Nula o casi nula actividad física
  • Obesidad
  • Tabaquismo
  • Diabetes
  • Consumo excesivo de alcohol
  • Dieta basada en grasas saturadas y sodio
  • Estrés

Rehabilitación Intensiva y Control Médico Continuo

En cuanto a la rehabilitación, y dependiendo de las áreas afectadas del cerebro, en recursos como en las clínicas de neurorrehabilitación te esperan terapeutas especializados en daño cerebral y enfermedades neurodegenerativas para acompañarte durante todo el proceso y conseguir el mejor resultado posible.

Desde fisioterapeutas para el entrenamiento de marcha, equilibrio y dolor, logopedas para el acceso al lenguaje, atender la disfagia o mejorar el tono y el volumen de la voz, neuropsicólogos para las habilidades cognitivas y emocionales y los terapeutas ocupacionales para rehabilitación del miembro superior y entrenamiento de las actividades de la vida diaria.

Seguimiento médico continuo

El seguimiento médico y las revisiones son parte del proceso, con el objetivo de controlar el estado de salud. Los profesionales de la salud, médicos, cirujanos y profesionales de la enfermería y los cuidados, incluidos los técnicos de emergencia sanitarias están consiguiendo, entre todos, mejorar las tasas de supervivencia de accidentes cerebrovasculares.

Nuestra responsabilidad individual debe ser por adoptar un estilo de vida saludable que eviten estos sustos, y apoyarnos en los mejores profesionales para empezar la rehabilitación física, cognitiva y emocional.

Recurrencia del Ictus.

Datos y un consejo: Los datos que manejan las sociedades médicas hablan de que alrededor del 10% de los supervivientes sufrirán un segundo ictus, especialmente en los meses siguientes, y con menor incidencia, en los años posteriores de haber sufrido el mismo. El riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular dentro de los 90 días posteriores a un accidente isquémico transitorio (AIT) puede llegar al 17 %, siendo el riesgo más alto durante la primera semana.

Conclusión: Enfocarse en la Prevención y el Apoyo

Por ello, es importante tratar las causas subyacentes del accidente cerebrovascular, incluidas las enfermedades cardíacas, la presión arterial alta, la fibrilación auricular (latidos cardíacos rápidos e irregulares), el colesterol alto y la diabetes. El neurólogo además de con la farmacología, recomendará hábitos de vida saludables, como el ejercicio periódico, dieta o control de la ansiedad, la cirugía también puede ser útil en algunos casos.

Más allá de los datos, tras un daño cerebral tenemos que procurar enfocarnos en el presente y la rehabilitación temprana. Además de insistir en la importancia de la ayuda profesional especializada, por último, terminamos con un consejo. El compartir el proceso con otras personas con la misma condición puede ser de utilidad, agrupados en asociaciones y grupos de apoyo, dirigidos por personas expertas en el tema.

Francisco Olavarría Ramos

Neuron

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